domingo, 25 de mayo de 2008

Domingo

Ahora te escribe la parte de mí que se pregunta por qué me resultan tan difíciles las cosas, por qué sigo haciendo esto y hasta dónde es capaz de llegar mi masoquismo. Le contesto que escriba a no ser que quiera aguantar al que vive de ti en el viaje de regreso. Todo se reduce a un “qué es lo menos malo”. Te he escrito tanto que llego en días como este y sinceramente no sé qué puedo añadir. Pero no logro salir de aquí. Sé que esta noche antes de acostarme volverás a mí, o mejor dicho, yo volveré a ti.
Y así todos los días. Y sí, otra vez a vueltas con lo mismo, no sabes cómo me gustaría que no fuese así.

No hay comentarios: