sábado, 10 de mayo de 2008

Garganta II.

Hubo un tiempo en el que deseé estar enfermo, mal fisicamente. Que el cuerpo me impidiese pensar o al menos que me restase las suficientes fuerzas como para estar siempre girando en torno al mismo punto. Mi garganta me advierte que está pasando algo, el simple hecho de tragar me cuesta, como si bajasen agujas. Mañana he de irme de nuevo, que rápido se me pasa el tiempo aquí. Hoy he ido al pueblo. Una pequeña comida familiar improvisada. Unas 8 personas. Después quedé con D. Sigue siendo el mismo. Me he ido distanciando del resto poco a poco pero sin pausa. Ahora miro hacia atrás y los veo muy lejos. Muy pero que muy lejos. Hace más de un año que no veo a alguno de ellos. Me he enterado de que la vampira se casa el año que viene y lo único que deseo es que no me inviten.

Estoy de lo peor. Muchas veces ni yo me aguanto a mi mismo. Me gustaría tener un perro o, no sé. Ya no sé ni lo que me gustaría. Te escribo y a veces es un castigo. Mi promesa la he roto porque yo me he roto sin ti. Docenas de sueños por el retrete. No quiero escribir más hoy amor mío. Lo siento. Sí, suena a “muy fácil”, pero ni aunque tú me mirases ahora, ni siquiera tú podrías verme.

No hay comentarios: