Hola
Así te diría ahora. Escribo hoy pero llegué ayer. Otro viernes loco. Me fui a la cama y pensaba en que no te había escrito. Me dormí pensando en eso, pero lo cierto es que me caí como un tronco a los pocos segundos. Ayer por la mañana volví a echarte terriblemente de menos y lo único que me pregunto en esos momentos es si tú sientes lo mismo. Son como olas que vienen de improviso, que lo inundan todo y luego al retirarse dejan unicamente desorden en mi interior. Si estuviese solo no me importaría pero las olas llegan cuando estoy con gente, haciendo cosas y ellas tienen más fuerza que yo.
Esta mañana ha vuelto a suceder lo mismo, son imprevisibles, puedes estar haciendo miles de cosas diferentes que cuando llegan, dejan todo hecho un caos. Y te lo he dichoun montón de veces y parece que nunca dejo de quejarme, pero se me hace todo a veces un mundo. Pero un mundo.
Hoy había una Comunión en mi familia y hay fiestas. No he ido ni a una cosa ni a otra. Recuerdo perfectamente el día del año anterior. Lo que te dije. Recuerdo ese infierno, un hotel, calorrrr, sudor. Días inacabables. Guardo cartas manuscritas en sobres cerrados que de abrirlas, me transportarían a es habitación. A aquel hotel. Aquella cuesta. Los mismos desayunos, el zumo ácido de naranja, de cartón claro. Intragable. Luego coche, cada día. Obras. Polvo, sol, calor. Llegaban las 7 y a plegar. Coche, hotel, aire acondicionado. Vuelta a empezar, y los fines de semana eran aun peor. Todo eso sucedió hace un año. Ahora estoy a mil kilómetros de distancia pero algo dejé allí. Algo he ido dejando en todos lados. Me he ido desangrando, quizá lo siga haciendo aun.
Hoy me quedo en casa y dentro de poco me iré a la cama.
Hoy no he hecho nada especial, mi vida hace ya mucho tiempo que no tiene nada de especial. Ni siquiera una Eurocopa hace que despierte de este mal sueño, tan largo y profundo. Ojalá mis oraciones sean escuchadas algún día, pronto. Quiera Dios muchas otras cosas.
Mañana tendré comida en casa. Familia. Fingir, una obra de teatro nueva. Tengo tantas ganas como tirarme por la ventana. Luego, volveré a irme, el lunes no perdona. Y todo vuelve a empezar, un círculo cerrado del que no sé escapar. Algo lo hará diferente esta vez, porque el sábado es tu cumpleaños. En eso pensaré buena parte de la semana y a ratos luego, volveré a sentirme patético.He logrado pasar a la fase final de aquella entrevista que te conté pero hasta finales de julio o agosto no pasará nada. Mi ilusión de niño pequeño sería el conseguirlo, llegar a ti con ello en las manos y ofrecértelo. Como si fuese un regalo, preguntarte .. .”¿te gusta?”. Pero nada sucede así ahora. Ilusiones, las justas. Pero cada vez soy mejor interpretando. Es lo único bueno.
sábado, 21 de junio de 2008
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