domingo, 22 de junio de 2008

Fútbol.

Terminada la comida. Ir al pueblo no me resulta fácil por la cantidad de recuerdos que vienen a mi cabeza. Nada especial en la comida, he estado bastante abstraído. Éramos como una docena de personas. Vino un tío mío con el que no te aburres nunca porque no para de hablar y su forma de hacerlo es un tanto, cuando menos, peculiar, poco civilizada algunas veces. Supongo que a ti te asustaría pero a mí me causa mucha gracia. En casa todo sigue igual, sólo que el tiempo sigue pasando sobre las personas.
He recogido algo de correspondencia, llené el depósito del coche y ya me vine a casa. Muchas veces pienso en las cosas que tenemos y pienso que son más que suficientes, que podríamos arreglárnoslas con lo que tenemos. Que no necesitamos más.
Luego ya me vine a casa. Si algún día puedes leer esto, hoy es el día en que jugamos los cuartos de final contra Italia. Aun no sé si veré el partido aquí o bien me voy escuchándolo por la radio. Creo que finalmente haré esto, se me hará más corto el camino.
Es domingo y me queda toda una semana por delante. Si fuese un escalador vería todo un Everest delante de mí. 5 largos días antes de regresar. Espero concentrarme en el trabajo y que así se me haga todo un poco más rápido. Espero poder aprovechar el tiempo, me llevo algún libro para después aprender cosillas de informática. Hoy vuelvo a estar flojo. Y me despido ya. Si me dijeses ahora que por qué sigo viniendo, te respondería que luego me faltaría algo, y que el sentimiento sería muy malo. No, no lo hago por remordimiento de conciencia ni nada por el estilo. Es todo muy diferente. Lamentablemente.

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