viernes, 13 de junio de 2008

Viernes 13.

Hoy es 12 de junio de 2008. Tenía mucho miedo a la llegada de estas fechas por lo que ellas significan para mí. Creo que tú nunca le has dado mucha importancia a las fechas pero yo sí. Mañana es viernes, macabramente, viernes 13. Mañana si Dios quiere ya estaré en casa, copiaré este mensaje y lo pegaré en tu cuenta de correo. Ésa a la que has dado puerta de una manera despiadada, y detrás de la cuenta iban muchas más cosas. Hoy te escribo como alguien convaleciente. Apenas tengo fiebre ya. Me he pasado varios días en cama, soñando, hablando solo, delirando. Luego cuando volvía en mí, tenía los ojos abiertos, mirando al techo. Los cerraba y ardían mis párpados. Hoy te escribo sin resquemor, sin amargura. Creo que es por la debilidad acumulada, he perdido algún que otro kilo en estos pocos días. De hecho, creo que hasta el miércoles por la tarde, no volví a comer nada sólido.

En largas horas metido entre 4 paredes, intentaba recordar cuánto tiempo había pasado sin que entrase a tu cuenta por el miedo a que se cierre por inactividad. Eso ya le ha pasado a la mía. Y lo primero que haga mañana será hacer eso, abrirla. El domingo no te pude escribir porque me marché tan pronto como la fiebre bajó un poco, quise marcharme el lunes pero el miedo a que estuviese peor, me aconsejó a hacerlo ese mismo día.

En medio de sábanas de sudor recordaba un montón de anécdotas, casi todas de Madrid, los tiempos más felices creo. Y me preguntaba si tú aun te acordarías de ellas. De unos tomates conservados durante meses en una nevera, del doble de Al Pacino, de cuando te operaron. Mil historias, mil momentos. Esta tarde vuelvo a aparcar muchas cosas dentro de mí y vuelvo a confesarte que te sigo echando de menos y que no sé si he aprendido ya a vivir así.

Las cosas en el trabajo me están yendo bien, vamos, cumplo, y todos tan contentos. No puedo dar más porque mi cabeza no está en su sitio. Mientras hago el trabajo por el que me pagan, otra parte de mi cerebro está a su aire, trabajando en otras cosas, para que cuando las necesite, estén más depuradas. Aquí estoy francamente bien en ese sentido pero bueno, he aprendido que lo prioritario en la vida de uno es primero cimentar lo emocional para luego avanzar en lo profesional. Ahora trabajo a medio gas. Por otro lado sigo adelante en otro proceso de selección del que te hablé un día. Mis sensaciones después de la segunda entrevista no fueron buenas, pero finalmente parece ser que me convocarán para una tercera ronda. ¿Por qué me cambiaría si estoy tan bien aquí?. Por el salto a nivel de trabajo, me supondría más, muchos más recursos a todos los niveles. Y más adelante, la posibilidad de acceder a otros recursos. Es complicado explicarte esto porque son cosas en las que ha estado mi cabeza durante mucho tiempo. Ha tenido sus pequeños éxitos en una guerra de guerrillas, ni siquiera eso, pero sí he cosechado éxitos. Pequeñas gotas de satisfacción con las que poder calmar mi sed de vampiro. Sé que no entiendes nada de esto pero tampoco es importante.

Por los enormes destrozos causados estoy muy vulnerable y sensible en ciertos aspectos de mi vida, en determinados momentos.

Una vez cuando era pequeño, muy pequeño mis padres fueron a unas fiestas, por la noche, un montón de gente, barracas, luces, atracciones. Cientos de sensaciones que emborrachan los sentidos de un niño y no sé si solté la mano o qué pasó, que el resultado fue que me perdí. En medio de una muchedumbre estaba solo, lleno de adultos y de atracciones de feria. Y en estos momentos se ha repetido la historia casi 30 años después, sólo que ahora no hay caballitos, ni tiovivos, ni montaña rusa y la noche dura ya demasiados meses. Estoy intentando hacerlo lo mejor posible, mantener el tipo, protegerme de todo lo que puede hacerme daño. Salgo al mundo de las luces, los autos de choque, las tómbolas de las muñecas chochona y aparento esa fortaleza, pero llego aquí y sólo tú puedes ver realmente lo que encierro dentro de mí. Hoy estoy convaleciente, con la memoria refrescada con docenas de situaciones a causa de la fiebre y quiero pensar que sí. Que tú sí lo sabes. Que sí te lo he demostrado. Y hoy después de hace mucho tiempo, vuelvo a despedirme con un . hasta mañana, amor mío.

No hay comentarios: