Hoy se me ha hecho corto el día, quise hacer un montón de cosas y el problema no es que fueran muchas, sino que algunas de ellas he de aprender primero a hacerlas, por lo que me parece como si apenas hubiese conseguido nada. Anoche volvieron los fantasmas, sin avisar, o puede que sea mi mente la que los busque de manera espontánea. Lo que sí tengo claro es que excede a mi control. Estaba leyendo y escuchando al fondo un documental de la tele. Luego letras e imágenes desaparecieron y regresé a otro lugar y a otro tiempo. Estuve allí como 10 ó 15 minutos terrenales y cuando regrtesé ya no tuve más ganas de leer ni de documetales. Volví a la cama.
Mañana vuelve JM, supongo que me llamará para ir a cenar y dar una vuelta. Es otro que los rituales forman parte de sí. Lo único que le pediría es que por nada del mundo me hable de ti aunque sé que hay posibilidades de que lo haga. Una solución sería decirle que estoy con otra pero entonces me preguntaría por ella. Y no sé que es menos malo. Intentaré hacer una buena finta y desviar el tema hacia otro de los temas favoritos, trabajo. Sigo teniéndole una gran simpatía.
He empezado a hacer ejercicio en casa y como ya hace tiempo, el cuerpo se resiente, ha olvidado ciertas cosas, y una cosa es lo que diga la mente y otra, lo que el cuerpo te indica. Te escribo así, de manera inconexa, de la misma manera que lo están muchas veces mi pensamiento. Hoy he vuelto a pensar en ti, por cualquier detalle, al recorrer el camino a casa de mis tíos concretamente, pero si no hubiese sido eso, otra cosa lo hubiese hecho.
jueves, 17 de julio de 2008
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