domingo, 30 de marzo de 2008

Domingo XXXIX

Empiezo a escribirte y como en docenas de ocasiones anteriores, con melancolía. Hoy vuelve la melancolía. Llegó por la tarde, sin avisar, sin llamar a la puerta y cuando me di cuenta, se había adueñado de mí. Encuentro ahora cientos de cosas que contarte, de la rapidez con la cambian las cosas. Antes estaba encerrado aquí y he salido de nuevo al exterior. Docenas de veces siento que no soy nada sin ti y tantas otras, siento que no puedo más. Que no tengo fuerzas amor mío.
Se me hace difícil el describirte cómo uno respira en estas ocasiones. Dan ganas de romperse una pierna, provocar un dolor más fuerte que se imponga a esto. Mañana he de irme, otra vez, este fin de semana ha sido más corto de lo habitual. Han venido B y M, he estado con ellos. No puedo decir que me hayan quitado tiempo para nosotros, pero he echado de menos un teclado y el escribirte. De cierto modo es mi único ungüento, aquí te siento un poco a mi lado. Mañana muy temprano vuelvo a marcharme, el trayecto será doble, el que marca la carretera y el que sigue mi mente. Volveré el viernes pero habrá novedades. He decidido alquilar una habitación de la casa, me ayudará a fin de mes. No sé qué pensarías y no fue algo planeado desde hace mucho tiempo. Puse un anuncio el jueves y mañana empieza alguien extraño a nosotros a vivir aquí. El viernes volveré cariño. Te escribo y siento como si te hablase, como si estuvieses aquí al lado. Otras veces pienso que estoy como una auténtica cabra.
Ya te he comentado, no puedo controlar mi pensamiento. Me hablan, escucho, converso, y luego vuelvo a escuchar, se repite la operación. Luego, en un momento empiezo a irme de la conversación, sin darme cuenta. Mi mente vuelve a ti, regresa a ti, a alguno de los millones de momentos de antes. Y cuando me doy cuenta mi sonrisa ya es forzada, mi cuerpo se encuentra en un lugar en el que no quiere estar y del que no sabe cómo salir.
Mañana empieza una nueva semana para mí y este domingo no sé de dónde sacar fuerzas para los momentos que vendrán. Aparecerá algo en el camino, encontraré algo a lo que agarrarme cuando lleguen las tempestades. Uno dice tempestades y piensa en rayos, truenos, y vientos huracanados. Pero no sé cómo describirte los destrozos que causa dentro de mí. También me canso de empezar a construir y al poco tiempo, ver cómo todo se vuelve abajo. Goliath es demasiado fuerte.
Esta semana ha tenido un día bueno en otro sentido, no voy a hablarte de ello porque pertenece a algo que te dije que no hablaría, pero ha tenido un día bueno। Mi vida social ha aumentado como te imaginarás, quiera o no quiera, era inevitable. Siento ganas de saciarme del mundo, de emborracharme hasta que me deje ciego. Pero sé que no servirá de nada, estás demasiado dentro.

Debo recoger toda la casa, tener a buen recaudo mis pequeños tesoros. Tus primeras cartas, escritas a mano. Cartas perdidas, llenas de confusión, de tormento, de desesperación. Las conservo porque te dije que lo haría y para que siempre me recuerden lo que pasó, es imposible olvidarlo. Ellas alimentarán mi odio cuando el paso del tiempo se atreva a sugerirme otra cosa, ellas me hacen fuerte en otro sentido, alimentan al que no has conocido y crece dentro de mí. Quizá las fuerzas que me falten, sea él, que me las está quitando. Esas cartas son valiosas, son poderosas. No puedo leerlas por el dolor que causan, pero sólo me hace falta ver ese sobre para que me cambie la cara. La persona que vivirá aquí es buena persona, sólo he hablado con ella 20 minutos pero ha resultado suficiente. Una persona como la mayoría, ajena a los submundos que hay debajo de la sociedad, la suciedad invisible. Me gustaría volver a ser una de ellas. Pienso en eso y la dureza vuelve a mí. Aplasta la melancolía como una cucaracha. Me voy ya amor mío, no quiero ser otro el que te escriba. Tuyo,

Sábado XXXIX

Señales de vida. Sigo vivo en algún lado. He estado con amigos del pasado, de antes de ti. He recordado lo que ahora me parecen otras vidas, de una persona diferente. Aunque supongo que en apariencia siguen viendo al mismo. Me pregunto si la gente me ve tan cambiado como yo veo a alguna de ella. Hace poco me encontré con una persona que no veía desde hace 4 años. Aparentemente parece ser que sigo igual.
Esta semana mehe sentido muy cansado. El jueves especialmente. Después del trabajo, de problemas de logística sobre mi estancia allí durante la semana, fui a una biblioteca universitaria. Desde después de comer cualquier cosa de ese día, parecía como si los astros se hubiesen puesto de acuerdo, para que todo costase el triple de lo normal.
Cuando finalmente llegué, saqué los apuntes, pero estaba tan cansado que leía y no me enteraba. Me esforzaba pero suspiraba cada medio minuto mirando al techo.
Hoy vuelvo a estar cansado, soy así de original. Ayer se quedó B en nuestra casa. No tuve tiempo a nada. Hubo una especie de acto aquí y me fui nada más llegar. Mucha gente conocida, gente q conocí estudiando. Luego de cena, llegamos a las 3 de la mañana. Hoy ya vuelvo a estar solo, aunque a estas horas. Siento no haber venido ayer y siento lo poco que te doy hoy. Pero como siempre, no dejas de estar en mí. Me preguntaron por ti ayer, fue como si metiesen todo el dedo en la llaga. Pero sonreí pese al dolor. Cada vez lo controlo mejor. A veces hablo con alguien y apareces. Y poco a poco me voy difuminando de la conversación, regreso a nuestro mundo, y me doy cuenta. Y hago entonces esfuerzos para regresar a una conversación banal. Es como nadar contracorriente. Mañana vuelvo, y mañana vuelvo a despedirme.
Lo siento amor mío. Mañana intentaré contarte cómo ha ido todo.

domingo, 23 de marzo de 2008

Domingo XXXVIII.

Es domingo, mi último día. He intentado aprovechar el tiempo del que he dispuesto para estudiar, y empleo el intentar porque muchas veces me resulta complicado el mantener la concentración. Volveré a madrugar el lunes, lo prefiero así. Madrugo demasiado pero tengo que hacerlo, el tráfico es imprevisible y según lo que haya en la carretera puedo tardar hasta 45 minutos más en llegar. Y en eso sigo siendo el de siempre.
En el trabajo, ya te he contado, me sirvo de los medios de los que disponen en mi propio beneficio particular. No es ético, pero la mayoría de las empresas no lo son. Y esta no es un ejemplo en muchas cosas, por lo que mi conciencia está tremendamente tranquila. Todo va bien en el trabajo, todo bajo control. Como te he dicho, cumplo, pero ni se me pasa por la cabeza el ir más allá. No sé si contigo a mi lado sería diferente mi actitud, puede que sí. De todas formas, en ese punto tengo mucha confianza en mi mismo, si no fuesen ellos, serían otros. Siempre tendría algo que ofrecerte.
He ido a comer con mis tíos. Hoy tocaba día de bronca. Como siempre yo en el medio. Odio ir a comer en días como hoy. Silencio que tienes que romper, frases que encontrar, actitudes tendentes a una conciliación. Una especie de celestina. Vamos, como siempre. Sigo siendo el comodín, el cojín que se opone entre ambos, una especie de juez. Lo más curioso es que casi todas sus broncas son por tonterías. Niñerías. Y me acuerdo de nuestras broncas por cosas parecidas. Al final siempre me acababa sintiendo culpable de todo. Y volvía a ti, con las orejas gachas. Volvía a ti sin saber cómo empezar a hablarte. El qué decir. Ahora soy juez de paz en broncas ajenas.
Esta semana me quedaré tb en casa de B. Y se me hará eterno hasta el próximo viernes. Iré adquiriendo a la fuerza experiencia en un campo en el que hay relativamente pocos especialistas. Mis motivaciones hoy en día son diferentes. Estoy en una etapa de transición. No voy a contarte ahora mis planes o ilusiones de futuro en este momento, pero son un tanto. . . . . . surrealistas para lo que era yo.
Sí, siempre vuelvo al que era porque no soy el mismo. No podré escribirte hasta el próximo viernes. Si todo va bien, estaré en casa por la noche. En nuestra casa. Sigo pensando en ella como nuestra. A veces pienso que para poder sacarte de mí necesitaría desprenderme de todo. De la casa, del coche, de toda la ropa, de este ordenador, de este país. Podría ser una solución. Se me ha pasado por la cabeza pero mi parte racional me dice que es una locura. Además no tendrí agarantizado el éxito. He fallado tantas y tantas veces con soluciones alternativas que tendría que verlo demasiado claro.
Volveré el viernes. Y volveré a pasarlo mal sin poder decirte nada. Tan mal que no puedes imaginarlo. Me faltará el aire sentado en una silla y no podré controlar la dirección de mis pensamientos. Otra de mis quimeras।

Te dejo amor mío. Siento resultar así de patético algunas veces. Hasta el viernes.

Sábado XXXVIII.

Sábado. Pasa de la una. Sólo falta un día para seguir o recuperar mi otra vida. La del exterior. Un mundo de teatro. Un mundo que me importa tres cominos. Debo acostumbrarme, aprender. Hoy no te cuento mucho más. Nada ha cambiado desde ayer. Mañana sí, me despediré. Un besito amor mío.

viernes, 21 de marzo de 2008

Viernes XXXVIII.

Viernes Santo. Hoy no me apetece nada. Pocas cosas me han apetecido a lo largo del día en realidad, por lo que a estas horas, la mejor forma de acabar es yéndome a la cama cuanto antes, y esperar que mañana suceda algo que ilumine un poco el día. Algo diferente. Siento venir hoy así. Pero ya sabes que no sé engañarte a través de palabras. Acabarías dándote cuenta de todas formas de mi estado de ánimo.

Jueves XXXVIII.

Jueves Santo. Semanas atrás notaba que rozaba este momento con la punta de los dedos y hoy ya lo toco con toda la palma de la mano. Como semanas atrás hoy veo tu cumpleaños, quizá no rozándolo pero si a punto de hacerlo, en apenas semanas, empezaré a sentirlo. Antes llegará la fecha en la que todo empezó. La fecha maldita, un día 13 tuvo que ser. Quizá no podría haber sido de otro modo. Han pasado tantas cosas desde el verano, un mismo infierno pero distintas intensidades de llama. Un infierno, un lugar a medio camino entre la vida y la muerte. Un nuevo punto de vista, un nuevo mundo ante unos ojos que siguen viendo las mismas cosas. Un mismo cuerpo y una mente que bajo una especie de mitosis ha creado un alter ego, alguien desconocido para el que era un año atrás. Y sé que debo acostumbrarme a vivir así, o mejor, aprender a vivir así. No te preocupes, sigo siendo yo. No el de hace un año, eso es imposible, es como pedirme que te bajase la luna.
No podría bajarla pero crearía una nueva en nuestro mundo, sólo para los dos, sin compartirla con nadie más. En ese mundo estaríamos a salvo y es imposible que encontrases en este mundo pretoriano que me superase.
Te escribo y sigo escuchando la música de este tipo, antes de ti me gustaba, ahora me habla. En este momento habla sobre alguien que fue importante para él y en un arrebato de rabia ruge con un:

It don't matter to me now when the breakdown hit at midnight

There was nothing left to say but I hated him and I hated you when you went away

Y yo aunque lo intente .... .. no puedo. Y me desgarro. Otra vez. Una vez más. Creo que es porque no puedo arrancarte de mí, que estás tan dentro, que arrancarte es arrancarme a mí mismo de la vida. Y siento que no puedo más amor mío. No encuentro la salida. Y algo aprieta mi garganta. Y una lágrima resbala por mi mejilla. Por las dos.
Sea como sea, espero que llegue el día en que pueda decir eso. Ya no necesitaré escribirte. En silencio rugiré como ese león, abriré mis brazos y miraré al cielo, y en silencio abriré la puerta de los huracanes que encierran mi corazón. Como una boma atómica dejarán todo limpio a mi alrededor. Hasta donde me alcance la vista y más allá.
Te echo de menos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Miercoles XXXVII

Son cerca de las once. Y otro día ha pasado. Otro día más con la única diferencia de que el calendario me ha dicho que es festivo y que no tenía que ir a trabajar. Por lo demás, nada ha cambiado. Hoy he ido a casa de mis tíos, un lugar recóndito en el que ni siquiera los móviles tienen cobertura. Otro sitio del que ya te he hablado, otro sueño roto a añadir a la lista.
Ha hecho sol y al mismo tiempo frío. Esta noche caerá helada. El tiempo está loco, muchas especies están ya en flor y noches como esta no harán más que confundirlas y castigarlas. Después de comer he ido a dar un paseo, avisé antes y cuando bajaba las escaleras oí a mi madre que me decía que un tío mío me acompañaría, pero fingí no escuchar nada, y empecé a caminar. Bajé por un sendero por el que no bajaba desde que era niño, pasaron un montón de años desde entonces. Bajé observando y de nuevo me di cuenta de lo lejos que he estado de casa. Lo lejos que he ido. Estoy enamorado de este sitio. Bajé por ese sendero lleva a un río en el que cuando tenia 10 años iba con mi tío a pescar. Bajaba y escuchaba ruidos entre la maleza, supongo que lagartos que estaban al sol, poco acostumbrados a mi especie. Bajé y empecé a ver el puente, el río está en plena vaguada y vi otra cosa que se movía. Durante dos segundos pensé que era un perrito pero no, era un zorro. Y me quedé quieto y se quedó quieto, nos miramos. No quería que se fuese pero supongo que era un poco estúpido el esperar que se comportase como un perrito. Avancé un poco pero el retrocedió en sentido contrario, enseñándome la cola, me paré y se paró, mirándome otra vez con la cabeza girada, esperando que subiese por donde había venido. Pero no fue así y se fue entre un mar de castaños.
El río ya no es lo que era, o lo que me imaginaba. Quizá es que cuando uno es pequeño las cosas le parecen mucho más grandes.
Pero creo que no es el caso. El río no es lo que era. Me dio un poco de pena. Algún maderista loco y alguna Administración indolente hicieron que el paisaje de esta tarde se redujese a un montón de ramas caídas a ambas márgenes de lo que antes era un río lleno de truchas.
Luego subí por la otra falda del monte y mis ojos descubrieron un lugar mágico y me aparté del camino y subí por medio del monte, y me senté en un viejo castaño caído. Pensé en el sueño roto de hoy, de dar el paseo los dos juntos. Me senté, pensé y rogué al bosque encantado y a los seres ocultos que esconde, pedí por justicia, pedí favores. Y te contaría de cómo pienso yo de la vida en los bosques de aquí, sé que son mágicos, que algunos están encantados, pero pensarías que estoy como un cabra. Y lo mismo pensé yo cuando me di cuenta de que hablaba solo esta tarde en medio de un lugar en el que el tiempo se para. Dios mío, ojala puediese llevarte allí algún día. Me voy a la cama ya. Tengo frío. Tengo de todo y no sé qué tengo. Mañana te contaré de esta semana en el curro.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Miercoles XXXVII.

Llegué al fin. Llegué pero hoy sólo un beso. Me voy derecho a la cama. Buenas noches amor mío.

domingo, 16 de marzo de 2008

Domingo XXXVII.

Parece que he venido aun ayer y ya tengo que irme de nuevo. Esta será mi rutina a partir de ahora, poco a poco nos iremos acostumbrando a todo esto. Una nueva etapa, la enésima. Mañana toca madrugón intempestivo, el precio que tengo que pagar por dormir hoy en casa. Me imagino levantándome sin que tú te despiertes y cuando lo tuviese todo listo, volver a la habitación a mirarte unos instantes, a oscuras y llevar esa fotografía conmigo durante todo el viaje.
Volveré el martes por la noche, he de pasar por casa de mis tíos nada más llegar por lo que puede que llegue cansado, te diré algo de todas formas. El miércoles he de salir de nuevo al exterior, comida familiar. Lo siento, me pilló de sorpresa y en el momento no pude encontrar una excusa creíble. Será un simple trámite, regresaré tan pronto como me resulte posible. Es un sitio bonito, te he hablado de él en otras ocasiones, estoy seguro de que mis ojos capturarán algo bonito para ti. Mis ojos seguirán siendo los tuyos. Sólo el que tenga un nuevo asalto en el ring con los fantasmas ese día, te traeré algo. Buenas noches amor mío, allí donde estés.

sábado, 15 de marzo de 2008

Sábado XXXVII.

Hoy vengo antes, es un sábado y aquí el paso del tiempo transcurre de otra manera, a otro ritmo. Me encanta esta casa, cuanto más ves, cuanto más estás fuera, mejor me encuentro aquí cuando llego. Sigo pensando en ella como “nuestra” casa. Lo sé. Lo mío es algo enfermizo, en el fondo, en el lugar más recóndito de mi corazón aun conservo una pequeña llama de luz en medio de ese océano de oscuridad.
Hoy, por lo menos hasta ahora, no he sentido ninguna llamada interna ninguna sensación de ansiedad o desesperación, parece que puedo respirar un poco mejor. Quizá sean todo ilusiones, quizá ya ha pasado tiempo desde que deje de distinguir entre sueño y realidad y esté deambulando entre ambos. Hasta mañana estaré aquí en mi pequeño universo contigo. El lunes volveré de nuevo al exterior, a mezclarme entre ellos, a pasar desapercibido.
El trabajo está muy bien, en muchos aspectos, lo único que falla es la motivación. Llevo apenas una semana y en ese tiempo le he robado tiempo al trabajo para “mis cosas”, no es un comportamiento demasiado profesional o ético pero mi conciencia no es la misma que antes. Hago lo que me piden pero no voy más allá. Como te he dicho ciertas cosas en mí han cambiado. Mi sentido del deber, las obligaciones para con quien me contrata, el sentimiento de fidelidad a quien me paga, todo eso sigue siendo importante pero ya no ocupa la primera posición. Hace un par de años me comería el mundo con este trabajo o comería piedras para conseguirlo y sin embargo hoy, apenas le doy importancia. Ha cambiado radicalmente mi escala de valores. Lo que está bien, lo que está mal, los límites a veces empiezan a ser un poco difusos, la línea que lo separa ya no es tan nítida.
En un rato ya me pongo con mis obligaciones। Al menos a intentarlo, a obligar a mi mente a vocarse con otras cosas importantes para mi vida mundana. Pensaba hacer todo esto por ti, todo lo haría mucho más fácil. Es lo de siempre, el hacer algo creyendo en algo. Ahora por qué hago lo que hago, ¿por qué me esfuerzo en esto?. Hacer algo en lo que no creo. Estoy a la deriva amor mío, navego sin rumbo y sin
cartas. Como estas cartas lo hacen.

Viernes XXXVII.

He vuelto. Tal como te dije. Y tal como te dije tantas y tantas veces, la percepcepción del tiempo ha vuelto a ser algo para mí cuando menos, relativo, cuando no decir surrealista. Han pasado un montón de cosas en estos días, en lo mundano de mi día. Nuevos compañeros, nuevo trabajo.
Me he quedado en casa de B. toda la semana. Sí, ahora está allí. Sigue exactamente igual que siempre, es todo un personaje, no sé si de novela o de dibujos animados. Pero es un fenómeno. Me contó anécdotas de lo que había hecho en este tiempo y me reí a carcajada. Al meno durante ese tiempo me olvidé de todo. Si hay alguien nómada, no soy yo, es él. Si el adjetivo bohemio se le puede atribuir a alguien, es a él. No sé cómo puedo puede tenerme afecto al ser tan distintos los dos, puede que tome de mí la parte que él quiera ver. Que él conoció. Una parte, esa parte aún sigue estando dentro de mí. Su casa no es precisamente el Palacio de Buckingham pero no me esperaba otra cosa. He encontrado ya piso y me temo que tengo que compartir. Del trabajo, bien, no me preguntes en qué consiste porque no entederías todo el rollo que te echaría ahora, te sonaría chino y a mí me parecería lo más aburrido del mundo.
Estos días he vuelto a sentir que no estoy viviendo, que en realidad muero un poco más cada día, pero siempre, siempre, acabo despertándome otra vez. Otro día. Luz que me recuerda que aún queda un poco más antes del final. Luego organicamente y pontencialmente pienso en el camino que aun me falta por recorrer y si seguiré viviendo así todo lo que me falte. No creo que entiendas nada de esto, lo siento, pero ahora lo veo así. Y no encuentro una manera de expulsarte de mí, de arrancarte, de cuajo. Daría todo lo que tengo porque fuese así, por no tener nada, por poder empezar dede cero. El caminar sin tener la sensacion de tener clavado algo en las entrañas, el poder respirar con normalidad. El poder evitar los recuerdos, el tener que contener las lágrimas.
Lo que hago en esos momentos es contener la respiración, no respirar hasta que el nudo en la garganta ha desaparecido. Me digo. . “¿quieres llorar??, pues muérete antes!”. Pero no encuentro el valor para morirme a decisión propia. Si no lo conseguí en verano delante de una barandilla, mucho menos lo conseguiré ahora. Y sigo viviendo estabdo ya muerto.
Y me odio por no poder odiarte, como dice la canción, estoy en medio de un fuego cruzado que no logro comprender. Intento comprender pero no lo consigo. Y a veces todo se me hace un mundo cariño. Y me voy a nuestro planeta, y alguien me despierta con un “ey, estoy hablando contigo”, y me pongo la careta de “perdonasisitienesrazon”.
¿Qué puedo contarte?. Ojala nunca nos hubiésemos conocido, que nunca hubiésemos entrado el uno en el otro. ¿Qué hubiese sido de mí?. Me imagino que dando tumbos entre una y otra. Eso es lo que simpre conocí.
Y ahora soy completamente libre, tengo al alcance de mi mano más cosas de las que te puedo contar. Y nada me satisface, no sé cómo aliviar esta clase de hambre, cómo llenar esta ausencia. No lo sé, puedo hacer cálculos complejos, emplear fórmulas, coeficientes, resolver ecuaciones, pero no sé salir de esta mar de mierda. Puedo hacer un mapa a base de coordenadas, triangulaciones, puedo hace docenas de cosas que te sonarán a chino también. Y no encuentro una salida a este laberinto. No la encuentro amor mío.
¿Con otras?. Ojala todo se redujese a sexo. Daría todo lo que te conté antes. ¿Fingir que quiero a otra?. Podría hacerlo, incluso permitirme muchos lujos. Pero para ella sería un todo y ella para mí una tirita ante un corte que necesita cuarenta puntos de sutura, y sabes que mi conciencia no me permitiría eso. ¿Sexo sin más?. Mi apetito ha descendido a límites insospechados. A veces, por eso, me pregunto si estaré sano. Es una de esas cosas que no le he contado a mi querida doctora.
¿Qué más contarte en estos días?. Sencillamente que me he sentido como me desangraba una vez más.
Dice Sabina en una de sus canciones, aunque dudo que sepa verdaderamente a qué se refiere cuando lo canta, siempre piconteando versos de uno y otro, que cuando el amor no muere, mata. Y tiene razón, esto no muere y siento que mata. Una especie de agonía que no tiene final.
Y dime una fórmula para poder vivir porque buscaré todos sus ingredientes, por mucho que me cueste, reuniría cada uno de ellos. Entonces sabría que cuando los reuniese todos, se acabría esto.
Ahora no tengo ni eso.

domingo, 9 de marzo de 2008

Domingo XXXVI.

Domingo por la tarde y ya en casa. Algo de resaca, ayer salí. Fue extraño, una noche llena de sensaciones extrañas. Tú ya no estabas y seguías estando.
Todo era lo mismo y a la vez diferente. Las canciones eran las mismas pero decían otras cosas. Venías a menudo a mí pero intentaba apartarte, tenía que hacerlo. Mi representación tenía que parecer verídica. No pasó nada especial por la noche, un montón de anéctodas, de pequeñas cosas que no tuvieron trascendencia.
Me doy cuenta de que empiezo a pensar las cosas de otra manera, en lo que cada uno de nosotros esconde. Todos escondemos algo. Mi mejor amigo dice que nadie en este mundo es normal, y si alguien te parece el más normal de este mundo, es porque en realidad no lo conoces. Ayer, anoche. .. . una vocecita interior me susurró el secreto mejor guardado de mi mejor amigo. Y por primera vez escuché esa voz y empecé a considerar que era cierto. Y me contó más, pero eso sí que ya no quise escucharlo, sé por donde iban los tiros. Y de tener razón esa condenada voz, todo esto realmente es digno de una película.
Empiezo a pensar de otra manera diferente. Hace dos o tres meses me despedí de una persona, una despedida supuestamente no definitiva. Pero cogí un libro que tenía encima de una mesa, leí su dedicatoria y a los pocos momentos supe o mejor, sentí, que iba a ser la última vez que vería a esa persona, no porque pasaría algo malo, sino que simplemente no volveríamos a coincidir. Como una especie de bola de cristal, lo ví ahí. Y aunque aprecio a esa persona, tampoco sentí pena, lástima o cualquier otro sentimiento de tristeza. Fue una sensación de haber visto, de haber recibido un regalo.
Anoche no estabas y seguías estando. Y sigues estando. Quizá dentro de meses pueda encontrar una manera de arrancarte de mí aunque esa vocecita también me dice que sólo eres tú capaz de eso. Yo no he podido, no puedo. Y por supuesto, nadie fuera de nuestro mundo puede hacerlo.
Mañana me marcho muy temprano amor mío, ya lo sabes. No volveré hasta el viernes. Sé que hay cybers, pero sabes lo que pienso de ellos. Y sabes que no estoy tan fuerte como antaño. Volveré el viernes y ... ... Bueno, no creo que sea apropiado el decirlo ahora.

sábado, 8 de marzo de 2008

Sábado XXXVI.

Sábado. Otro día más. Todo sigue igual y la única diferencia con el resto de días es que hoy salgo de cena. No es que me apetezca demasiado pero es hora de dejarme ver, ya va casi para un año. Intentaré hacer una buena representación, que todo ha ido bien, que he estado muy ocupado.
No sé qué contarte ahora, siento que no doy levantado cabeza. Sí, me temo que he vuelto a estar pensando. He seguido estudiando y pensando al mismo tiempo. Sé que son incompatibles pero francamente no sé cómo controlar mi mente. Volveré mañana y mañana volveré a irme, esta vez durante unos cuantos días.
Ojala pueda esta noche dejarlo todo a un lado y tener paz al menos durante unas horas. Sólo pido unas horas.

viernes, 7 de marzo de 2008

Viernes XXXVI.

Amor mío,

Ayer apenas escribí, estaba sentado en la misma silla pero la vista se me perdía en la pantalla sin que mis dedos reaccionaran ante ninguno de los muchos pensamientos que en ese momento me asaltaban.
Ayer me levanté muy temprano, tanto que descubrí con ayuda de un despertador, de qué están hechos mis sueños. Intento acostarme bien cansado para que cuando aparezcan los fantasmas yo ya esté dormido, pero el hecho de que esté dormido no quiere decir que no vengan a por mí. Algún psicólogo freudiano podría dar explicación a las cosas que sueño o mejor, interpretar todo eso. Creo que leí una vez de ese tipo que lo que soñamos está relacionado en la mayor parte de las ocasiones con lo que nos ha pasado en las horas anteriores, sólo que la mente lo transforma a su manera. Yo no he encontrado explicación a nada, salvo el por qué algunas mañanas las sábanas están hechas un nudo en mis pies. Sea como sea, prefiero que los fantasmas me encuentren dormido a pasar dos horas dando vueltas en la cama y a 110 pulsaciones por minuto.
Ayer ha sido la última vez que fui a ver mi querida doctora. Siento una gran simpatía hacia ella, pese a lo despistada y desordenada que es, su horrible letra, su desesperante pachorra y, sus cuestionables diagnósticos, ésos que muchas veces luego me hacen sonreír. Pero no es culpa de ella, sólo ve la punta del iceberg, un 10% del total.
Llegué muy temprano y sentado estaba el padre de una compañera de clase de EGB. Por supuesto él no se recordaba de mí, depués de más de 20 años es casi imposible que lo hiciese, pero yo lo reconocí de inmediato, estaba exactamente igual que como mi mente lo guardaba, únicamente había cambiado el color de su pelo. Empezamos a hablar de cosas sin trascendencia hasta que apareció otro viejo. Entonces supe dónde estaba y me pregunté que he hecho a lo largo de los últimos tiempos en tierras lejos de este sitio. Hablaron como sólos viejos de aquí pueden o saben hacerlo. Debería haber alguna figura de la Administración que protegiese lo que yo creo que es patrimonio cultural. Sé que no puedes entender esto pero tampoco sé cómo explicártelo. El hablar de todo y.. . .. absolutamente de nada, un juego del gato y el ratón en un lugar en el que cada uno es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla. Es todo un arte cariño.
Allí me pase media hora, al menos consiguiendo olvidarte durante un tiempo. Hablaron de sus tiempos de antes, de los cultivos, de las fiestas. Son ésos que mi querida doctora llama “jubilados sin otra cosa que hacer”. Luego la sequía. El padre de mi ex-compañera decía que desde que el hombre se fue a la luna, esa nave “pinchó” la atmósfera y que ahora los gases se van por ese agujero, y que de ahí viene todo eso que en la televisión llaman cambio climático. El otro soplaba, se rascaba la cabeza y yo sonreía un poco, la verdad es que mi sonrisa quería ser mucho más amplia pero tampoco quería que pensase que me estaba tomando de cachondeo sus tesis sobre cambio climático. Sentí ganas de sonreir como hace mucho tiempo que no hago pero quizá fuese malinterpretado y hay que respetar a los viejos. Ellos saben mucho más que no nostros, quizá no saber conceptuales pero cosas que no se pueden aprender en los libros, supongo que lecciones de la vida. Como la que la mía me ha dado a mí.
Ayer volví a pensar en si alguna vez volvería a saber de ti. Y si yo en ese momento querría saber algo de ti entonces, sabes cómo soy, o todo o nada. Lo tienes todo de mí en este momento, pese a todo y sin que yo pueda hacer nada por remediarlo, todo yo, hasta la última gota de mí o el último de mis suspiros sería tuyo. El paso del tiempo seguirá machacándome y si lo que tienes es un “no” entonces, te habré dejado millares de palabras aquí para que lo comprendas todo.
Es mucho más, infinitamente más que lo que yo he obtenido de ti. Y no es un reproche cariño, aunque suene como tal. Puede que mi fustración, mi desesperación muchas veces pueda conmigo. He conocido lamentablemente el significado de esas y otras muchas más palabras. Lo he intentado hacer lo mejor posible a lo largo de todo este tiempo. He comprendido tantas cosas, tragado tanta mierda que me resulta difícil el poder evitar la dualidad que cada día se acentúa más dentro de mí.
Tres cosas hay en la vida que tienes que hacer antes de morirte. Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo sé que hay algo que tengo que hacer. Algo pendiente. Y me preparo para ello. Y una parte de mí quiere que algo se anteponga en el camino. No volveré a hablarte de esto.
Buenas tardes amor mío. Me voy ya. Perdóname por ayer. La basura volvió a salir a la superficie, demasiadas erupciones para poder contenerlas todas.

jueves, 6 de marzo de 2008

Jueves XXXVI.

Hoy। . . ॥ tantas cosas y ninguna.No me apetece hablar de nada, sólo irme a la cama e intentar entrar en calor.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Miércoles XXXV.

Miércoles. Mitad de semana ya. Indiferentemente para mí, los relojes siguen marcando el tiempo, las hojas siguen pasando siendo yo esta vez indiferente para ellas. Y yo me he quedado congelado. Dentro de 400 años alguien descubrirá lo que queda de mi cuerpo y lo meterán en una máquina de descongelación. Para entonces ya habrán descubierto otra para arracantarte de mí.
Y entonces podré continuar viviendo. Me gustaría poder congelarme ya mismo, como en su día quiso Michael Jackson. Debe ser que estoy empezando a perder la cabeza tanto como él. Me gustarían tantas cosas y tantas imposibles. Soy demasiado .......”mortal” para poder luchar contra las leyes de la física.
La semana que viene empiezo a trabajar. No podré venir por la semana, cada día y como ya te dije otro día no me siento con las fuerzas suficientes como para buscar un cyber cada día. Esta vez no, cariño, lo siento. Volveré los viernes. Mi promesa no la romperé porque seguirás estando cada día conmigo aunque no pueda acercarme hasta este sitio, y en los peores momentos volveré a tirar de bolígrafo y papel.
Todo vuelve a empezar, otro pequeño círculo dentro del grande, concéntrico que envuelve a los demás, que lo envuelve todo y del que es imposible escapar. Me buscaré algo cerca del curro, intentaré compartir. Lo siento, tengo que hacerlo, pero no puedo permitirme pagar nuestra casa y un alquiler para mí solo. Ya te iré contando cómo va yendo todo, cómo ha ido todo.
Se supone que debería estar contento, pero por dentro total indiferencia ante todo. Pondré una careta el lunes, la de “cómomegustaestetrabajo” e intentaré mantenerte al margen al menos mientras esté allí. Un par de meses atrás soñé con este momento y que cogíamos algo para los dos allí, que ambos esperábamos el vienres ansiosos para poder regresar a casa. Que hacíamos el amor hasta las 3 de la mañana y que al día siguiente cogíamos el coche para irnos el sábado a algún lado. Son tantos los sitios a los que me gustaría que fuésemos.Ahora no pienso en esas cosas porque me torno oscuro. Son las seis y media de la tarde, y tengo que apartarte de mí, al menos un rato. Necesito hacer algo provechoso en lo que queda de día. Tuyo,

martes, 4 de marzo de 2008

Martes XXXV.

Sigue sin llover y hoy toca día ventoso। Muy ventoso. Me gusta. El viento y la lluvia.
El día de hoy me recuerda a otra de verano también con mucho viento, pero era todo diferente. El sol allí era mucho más intenso. Ahora no esto bien, cada día es una especie de lucha, pero meses atrás. . . simplemente no era yo, estaba en mitad del infierno. Día a día. Durante un tiempo me despertaba sistemáticamente a las 5 de la mañana y dormitaba hasta las 6:45, hora en la que tocaba diana. Cuando me acostaba parecía que habían pasado días enteros desde esas 6:45.
Me acostaba y hasta las 2 de la mañana no conseguía dormirme, y a las 5 nuevamente con los ojos abiertos. Y así día a día. Luego venían los fines de semana y aun era peor. Mucho peor।Hoy creo que las cosas no están bien para mí que muchas veces siento que voy a explotar, que no puedo más। Pero un día ventoso como hoy me recuerda que las cosas hace meses estaban mucho peor। Te prometo que me siento como si hubese estado en el infierno। Intento sacar lecturas positivas de todo esto, que me ayude para no volver a equivocarme। Para ser mejor, perfeccionarme a mí mismo.A veces pienso cosas muy malas de ti, cosas sucias. Y luego me arrepiento. Supongo que es el fruto de estar atrapado entre 4 paredes infranqueables. No sé si podrías comprender realmente todo esto. No sé si algún día podrás ver todo esto, si has podido ver algo. Te lo decía ayer.¿Qué puedo decirte más?. Escribo y sólo reflejo fustración. Respiro cada día, sigo haciendo lo que hace la mayoría de la gente pero por dentro tengo un dolor que no consigo matar. O quizá sea él el que me esté matando, el que nos esté matando a los dos. No hago más que quejarme pero es realmente complicado cariño. Se me hace realmente complicado muchas cosas. El no amargarme.Estoy amargado. Acabaré viviendo dos vidas, una contigo y otra fuera de este mundo que he creado para los dos.
Tú me verás y otros me mirarán, pero no me verán.

domingo, 2 de marzo de 2008

Domingo XXXV.

Otro domingo. Uno de esos en los que me acabo acabo arrepintiendo de sentir una pequeña luz dentro de mí. He venido al pueblo y durante la tade una pequeña esperanza que en estos momentos está muriendo. He venido después de hace mucho tiempo y las cosas siguen más o menos como siempre. La gatita sigue teniendo comportamiento de perro, me sigue allí donde yo voy con tal de que le rasque un poco detrás de las orejas. Todo en general sigue como siempre.
Al ir a mi antigua habitación he visto tu peluche en una esquina y sentí ganas de ponerlo encima del armario, aunque sólo fuese por no verlo, pero al final acabé dejándolo ahí. Al final cada cosa sigue estando en el lugar en el que estaba, como si nada hubiese pasado.
Empiezo a odiar estos domingos, uno amanece de una manera un poco diferente pero termina peor que un día ordinario. Al menos uno agradece la rutina. Acabo de cenar y lo que desearía preguntarte ahora sería un “¿POR QUÉ?”. Por qué tantas cosas. Si no fuera por mi ceguera hasta lo calificaría de cruel.
¿Qué otra cosa puedo pensar amor mío?. Sigo sin poder contarte de mi mundanal existencia, la que está fuera de mi cabeza, de mi día a día porque cada día todo gira en torno a ti.
¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?. ¿Por qué?.
Dímelo y habrá acabado todo.

sábado, 1 de marzo de 2008

Sábado XXXV.

He acabado de cenar, lo he recogido todo y sentí la misma llamada de hacer lo que hago todos los días. Me encanta la cocina y cuanto más tiempo paso viviendo aquí, más me gusta toda la casa. Antes de ponerme a fregar los platos, me he quedado a oscuras, viendo las luces de la noche. Algunas esparcidas al azar, otras formando pequeñas hileras entre las cuales se venían otra más pequeñas móviles. Soñé por un momento que tú venías en una de ésas. Luego vino el pensamiento de que era imposible que tú vinieses por esa carretera, opuesta a la posición en la que teoricamente te encuentras.
No me importó, fue agradable la sensación. Estuve tranquilo, sereno, y aún lo estoy ahora.
He aprovechado bastante el tiempo hoy. He vuelto a pensar un montón en todo lo cien veces ya pensado. Pero no puedo controlarlo. Son tantas cosas las que no puedo controlar. Me gustaría tener el dominio de mis pensamientos para de vez en cuando poder olvidar. Sé que es imposible olvidar, pero al menos un respiro, unas semanas, algo.
Vuelvo a escuchar a Springsteen, hoy es una canción de reproche que le escribió supongo que a alguien que en su día quiso. Me gustaría saber cómo quieren otras personas para poder comparar. Esta tarde me he preguntado algunas cosas. Cosas feas que te cuento porque sé que es francamente improbable que llegues a este espacio. Hoy . . .. me he preguntado si me has querido o quieres, de la misma manera que yo lo hago.
Hoy es otro día que me siento más o menos tranquilo. Herido, renqueante. Pero tranquilo y sereno. Espero ir perfeccionándome con todo esto. Emerger de este mar de basura y encontrar un camino. A algunaparte.Es sábado. Buenas noches amor mío, cuando quiera que sea que te acuestes.