lunes, 28 de julio de 2008

Partida.

Hoy es lunes y mañana ya no podré escribirte. Mañana parto de viaje una vez más, pero esta vez, hago dos paradas. Una de ellas es importante porque puede que haga cambiar todo lo que es mi mundo exterior. No sé si debería estar nervioso o impaciente o intranquilo, pero de lo que estoy seguro es que cuando coja el coche mañana, tú estarás en mi pensamiento. Cuando llegue allí, lo haré antes de la hora prevista, y mientras espero tú volverás. El que entres en mí de esa manera hará restar trascendencia a lo demás por importante que esto pudiese parecer a priori. Luego se habrá acabado todo, la suerte quedará echada y sólo restará esperar. Emprenderé camino a mi segunda y última parada, y mientras rebobinaré lo sucedido y mis posibilidades reales.
Es curioso pero el paso del tiempo ya no me lo marca el calendario que tengo en la oficina, sino el paisaje, cuando conduzco, es entonces cuando realmente me doy cuenta de que estamos en primavera o verano, y todo queda referenciado con respecto al verano pasado.
Después de mañana no sé qué pasará, en todo caso, el miércoles trabajo y no regresaré hasta el fin de semana. Dudo que ya este fin de semana pueda decirte en qué acaba todo.

domingo, 27 de julio de 2008

Palmeras.

Hoy he hablado con el hijo de los viejos del año pasado. Les mandé recuerdos por él, igual hubiese sido un detalle el que los llamase personalmente pero lo cierto es que ya no tengo su número de teléfono. Ni el de casa ni los móviles. La próxima vez se lo pediré, quizá les haga ilusión. A él seguro que sí, todavía sigo usando los pantalones que me regaló. Aun recuerdo sus historias contadas repetidamente, su vida ha sido curiosa también, a ver cómo acaba todo en esa familia. El chico sigue igual, es muy buen chaval, lo único que le veo es que en casa tenía sus “cosas” que creo que no dejan de ser el resultado de una sobreprotección materna. No pretendo analizar lo de otros ya que bastante tengo con lo mío, nos llevamos bastante bien. Anoche pude volver a ver otra luna de ésas q te contaba, con tonos ocres, sepias, naranjas o sea como sea que se llame ese color. Nunca fui bueno con los nombres de los colores. Me senté en el sofá observándola y como hace tiempo hacía mirando los aviones despegar, y pensar si uno de ellos llevaría a ti, ayer me pregunté si esa misma luna sería la misma que tú veías, o la misma que te veía a ti. recuerdo los aviones, las ondas que provocaban en el agua una ligera brisa y una melodía a la que no pude poner nombre. Hojas de palmeras y luces al fondo. A priori un sitio idílico.
Una vez más lo que te escribo me hace parar y como si fuese un interruptor me transporta a mucha distancia de aquí y pasa el tiempo mientras sigo sentado en esta silla, mirando al vacío, a un monitor en blanco en una habitación oscura.

sábado, 26 de julio de 2008

Una noche más

Una noche más, un día más perdido, navegando. Dicen que es precisamente en el ojo del huracán donde te encuentras a salvo, en plena quietud, pero me temo que no he alcanzado ese lugar. O por lo menos, no es el sitio en el que me encuentro ahora. O yo no lo veo así. No sé decirte bien dónde me encuentro, ni yo mismo lo sé. Sólo que no existe una noche en la que después de cerrar los ojos, no vengas a mí. Y eso, en el mejor de los casos.
Hay otros mucho peores y mientras pasa el tiempo, la vida a mi alrededor, yo me sigo aferrando a un recuerdo. No quiero que me creas ya, no escribo por ti en este momento, sino por el que hay dentro de mí y que no sabe hacer otra cosa. Y que cuando me salto un día, me recuerda siempre ese día. En momentos como hoy lo veo como algo molesto, otras no puedo estar sin él. Supongo que es él un poco nuestro ángel. No sé si tú te has arrepentido alguna vez del día en que nos conocimos, en lo fácil que hubieran sido las cosas. No puedo saber cómo hubieran sido, sólo sé cómo son ahora y desafortunadamente, no podemos hacer nada para cambiarlas. Al menos en mi caso. Siento a veces que sigo viniendo aquí como un perro lastimero que no hace más que lloriquear pero en el fondo, nos debo fidelidad a una parte de nosotros mismos. Eso por una parte. La otra ya la conoces.

jueves, 24 de julio de 2008

Memorias.

Sé dónde me encontraba hoy hace un año, el mismo día, sólo tengo que cerrar los ojos para ver esa habitación. Las caras, la cama, la mesa. El entorno de hoy es completamente diferente, el rojo se ha convertido en azul, la angustia se ha licuado en algo que yo mismo desconozco. El sudor ha dejado lugar a la aspereza. El corazón late de otra manera y mis pensamientos fluyen en otra dirección. Qué malos recuerdos y sentimientos guardo de aquella ciudad. Sólo pensar en ella, sinceramente me cambia la cara.Todo ha ido bien estos días. He cumplido con lo que me pide la rutina y hasta el miércoles me dejará tranquilo. Unos cuantos días. Hoy iré al sitio que te conté el año pasado y de paso cambiaré de coche. Necesito el otro para el martes. Me ha llamado J. esta semana por un trabajo. Luego le comenté que estoy haciendo entrevistas con otra gente. En este tema siempre he tenido bastante suerte hasta el momento pero como te comenté un día, llega un momento en el que alteras todo tu sistema de valores. Lo material no tiene sentido si fallan los cimientos de lo emocional. De todas formas, sigo considerándolo importante ahora, lo único que ahora no es el absurdo afán de tener más, sino por un interés que va más allá. Sé lo que quiero conseguir con ello, antes simplemente. . . .quitarme la hipoteca más rápido de encima, quizá un televisor que ocupase toda la pared, un piso más grande?. Sea como sea, las cosas siguen sucediendo, sigo inmóvil pero las cosas alrededor se siguen moviendo, me siguen atravesando. Me voy ya, llevo aquí un buen rato, cada cosa que escribo me deja pensando 5 minutos. Así está el que te escribe hoy.

martes, 22 de julio de 2008

Rutinas.

Mañana recupero mi rutina diaria. A un ¿qué tal te lo has pasado??, ¿dónde has ido?, ¿has hecho muchas cosas?. Me imagino que será inevitable un “no vienes muy moreno”. Como puedes suponer no soy el típico que se pasará un buen rato relatando los viajes, las anécdotas en el avión, la temperatura del agua, cómo no. . . . fotos demostrativas. No t preocupes, creo que finjo bastante bien mi falta de interés sobre esas cosas y con respecto a las mías, supongo que ingeniaré alguna frase para saltar el obstáculo. Algo ocurrente que provoque una sonrisa y el pensamiento de .. “qué chico más raro”.
Me han invitado a una fiesta el jueves y aun no sé si acudiré. Más que fiesta vendría a ser una tradición anual. El año pasado no pudo ser por todo lo que ya sabes. Este año no lo sé, no quiero mirarlo como una oportunidad de recuperar la “normalidad” porque eso es imposible. No sé qué haré. Si algún día llegas a leer todo lo que dejo aquí no sé dónde andaré ya. Antes .. . . cada paso que daba sentía que debía consultarte, conocer tu opinión, saber qué pensabas. Luego me acostumbré a estar solo, a no tener que preguntarte nada. Lo malo es que aun no me acostumbré a dejar de necesitarte, es algo que no aprendo a hacer. Y por eso sigo haciendo esto, muchas veces de manera lacerante. Si algún día llegas a leer todo esto, quizá ya no sepa si al final fui a esa fiesta o no. Ni recuerde muchas otras cosas, pero siempre sabré la que has sido para mí.

lunes, 21 de julio de 2008

Último día.

Mañana emprendo viaje, vuelvo al trabajo el miércoles. Ayer estaba triste para escribir y hoy cansado. A veces me encuentro sin pensamientos de energía, sin canciones. Supongo que vacío. Y esos días es difícil encontrar nada q decirte, y al mismo tiempo, no hacerlo. Nada nuevo que ya no sepas.

sábado, 19 de julio de 2008

Castaño.

Hoy volverá a ser un día caluroso y debe ser por eso que siento mi pelo más largo de lo que lo suelo llevar. Iré a cortarlo dentro de dos horas y más tarde posiblemente vaya al sitio en el que estaba tu castaño, un lugar en medio de ninguna parte o una parte en medio de ningún lugar. Como yo. El paisaje estará diferente y me recordará que el tiempo pasa, que las estaciones pasan. ¿Qué haré?. Nada. Quizá me quede mirando a alguna piedra pensando cómo ha llegado allí, o me fije en cómo han crecido las cosas desde la última vez. Posiblemente toque la tierra y la frote con mis manos, y posiblemente me haga con algún palo para quitarme de encima alguna maleza. Luego pensaré en el tipo tan extraño que soy. Desde que estuvo ingresado, hablo mucho con R. Él me tiene afecto y así me considera, claro que lo que él ve es la punta del iceberg.
Pensaré que la semana que viene he de volver de nuevo al trabajo, un trabajo que en estos momentos considero como una mosca cojonera que me aparta de los proyectos en los que realmente estoy metido. Pero también sé que me permite no tener preocupaciones a fin de mes, a cambio sólo tengo que dar lo que se espera que dé. Sí, como ves, tremendamente motivado. En ese sentido, soy el empleado que nunca me gustaría tener pero por otro lado, eso que supongo que se llama conciencia me dice que siempre cumplo con todo lo que se me encarga. No es por temor a no cumplir, el hacer las cosas mal o que otros las hagan mejor, que me echen o cualquier otra cosa. Creo que es mi sentido del deber. La posibilidad de que me echen la considero pequeña y de producirse, me pregunto si realmente me afectaría de una manera importante. Creo que muchas cosas han dejado de afectarme.
Muchas veces, sin que tú lo imagines, estás allí, a mi lado. Rodeado de muchas personas, en realidad estoy contigo. El que me haga bien o mal, realmente no importa. Apareces y estás. No puedo elegir. Cuando vienen los fantasmas es peor, salgo a la calle y fumando un cigarrillo mi mente pide auxilio y que se cumplan de manera milagrosa mis deseos.

jueves, 17 de julio de 2008

Inconexo.

Hoy se me ha hecho corto el día, quise hacer un montón de cosas y el problema no es que fueran muchas, sino que algunas de ellas he de aprender primero a hacerlas, por lo que me parece como si apenas hubiese conseguido nada. Anoche volvieron los fantasmas, sin avisar, o puede que sea mi mente la que los busque de manera espontánea. Lo que sí tengo claro es que excede a mi control. Estaba leyendo y escuchando al fondo un documental de la tele. Luego letras e imágenes desaparecieron y regresé a otro lugar y a otro tiempo. Estuve allí como 10 ó 15 minutos terrenales y cuando regrtesé ya no tuve más ganas de leer ni de documetales. Volví a la cama.
Mañana vuelve JM, supongo que me llamará para ir a cenar y dar una vuelta. Es otro que los rituales forman parte de sí. Lo único que le pediría es que por nada del mundo me hable de ti aunque sé que hay posibilidades de que lo haga. Una solución sería decirle que estoy con otra pero entonces me preguntaría por ella. Y no sé que es menos malo. Intentaré hacer una buena finta y desviar el tema hacia otro de los temas favoritos, trabajo. Sigo teniéndole una gran simpatía.
He empezado a hacer ejercicio en casa y como ya hace tiempo, el cuerpo se resiente, ha olvidado ciertas cosas, y una cosa es lo que diga la mente y otra, lo que el cuerpo te indica. Te escribo así, de manera inconexa, de la misma manera que lo están muchas veces mi pensamiento. Hoy he vuelto a pensar en ti, por cualquier detalle, al recorrer el camino a casa de mis tíos concretamente, pero si no hubiese sido eso, otra cosa lo hubiese hecho.

miércoles, 16 de julio de 2008

Días.

Mis días transcurren disfrazados de vacaciones pero en realidad pocas cosas cambian. Mi tía está de mejor humor que nunca, tiene a un sobrino en casa. Un primo mío, supongo que debería haber dicho. Pequeñas cosas diarias que le solían poner a flor de piel sus sensibles nervios. . . ahora le pasan desapercibidas. Si antes estaba cansada a cada rato, ahora no para un momento en atenciones y parece incombustible. Está bien verla o verlos así, los otros momentos siempre amenazan en volver cuando menos lo esperas. Mis vacaciones se interrumpirán la semana que viene a causa de un imprevisto. El miércoles empiezo otra vez. Luego, la semana siguiente tiene lugar una fecha clave que puede cambiar todo lo que estoy haciendo hasta el momento, más dinero, supongo que sería el pensamiento inmediato. Pero mis sueños son a mucho más largo plazo.
Y para un sueño, sólo tienes que poner una pequeña semilla, la imaginación hace el resto. Aun no lo he hecho, pero me encantaría tener un perro, cambiar esto por una casa con jardín o una casita o casucha, me da igual, en las afueras. Me gustaría hacer muchas cosas, y aunque mis sueños son muchos, mi pesadilla es la de convertirme en alguien que no hace más que soñar y pensar, pero que nunca acaba de dar el impulso definitivo para hacerlas. Me aburre y hasta cierto punto me da un poco de pena ese tipo de gente. Quizá al hablar de ello no estén intentando convencer a los demás, sino que los utilizan para convencerse a ellos mismos. Mi pesadilla es que ahora mismo yo esté haciendo esto.
Mi forma de escribirte también ha cambiado mucho a lo largo del tiempo, supongo que era inevitable por los hechos, por la forma bajo la que sucedieron. Sea como sea, lo de siempre, dejaré de venir aquí cuando algo me pase o cuando deje de quererte. Pero no es nada fácil el conseguirlo cuando uno lo hace así.

martes, 15 de julio de 2008

Fecha.

Hoy me han dado una fecha. Desde entonces he estado pensando en eso. Es importante por muchos motivos y escribo de esta manera enigmática pero tampoco son importantes los motivos. Sé lo que digo y no sé mis posibilidades reales. Pero lo intentaré, si lo consigo supondrá una ruptura con mi vida diaria. Pero nada de lo demás cambiará. Al contrario, me dará más fuerza. No entenderías nada de todo esto, pero como te digo, no es importante.

lunes, 14 de julio de 2008

Backstreets.

Escucho nuevamente esta canción. Mil veces he escuchado a este tío. Sus canciones siempre me han dado fuerza. El verano pasado. Sus canciones viejas. Son como una inyección dentro de mi cuerpo, algunas de ellas, al menos. Pero esta es especial, cada una es especial. Hoy te cuento aquí estas cosas que no me atrevería a contarte en persona. Creo que es una especie de canción de amor, aunque en realidad, parece una canción de despecho. Empieza suave, con un piano, suave,una melodía, hasta que llega el momento de las teclas de los bajos, y rompe la canción la batería. Incremtenta poco a poco la intensidad hasta que llegan los platos. Luego es como si empezase otra canción. Y cuenta su historia de amor con una chica llamada Terry. Lo que vivieron y cómo. Luego todo se rompe otra vez, por lo que él interpretó como un atraición. Adornados de pequeñas anécdotas llega un momento en que el ritmo sube, poco a poco, llega un momento en el que él canta un “....and i hated you whe you went away”, y que venga atraviese un rayo esta ventana y me fulmine en este momento si miento, que seme hace tal nudo en la garganta que me impide respirar y sentir cómo los ojos se me humedecen. ¿Cómo sigue la canción??. A partir de ahí decrece. Suelta otro rugido hasta que aparece la guitarra eléctrica, y luego se va desvaneciendo de la misma manera en la que apareció. Rugido de león. Le cuenta, sabiendo que ella no puede escucharla, es como una canción a sí mismo, al menos yo lo interpreto así. Es lo que hago yo muchas veces. Pero es lo que pasa con las canciones, cada uno interpreta el contenido como a uno más le place. Canta, ruge, grita y al mismo tiempo, llora. Una mezcla rara. Fuerza y debilidad. Así soy yo. Fuerza, un huracán que llega a ti y muere, arrodillado ante ti. Dr. Jekyll y Mr. Hyde??. No sé. Creo que me esot convirtiendo en algo raro, he cambiado en todo este tiempo. La gente me cansa, me aburre hasta límites insospechado. Veo el futuro de sus vidas como si de un resumen de libro se tratase. Soy un buen proyecto de sociópata.

domingo, 13 de julio de 2008

Mal.

Un momento transitorio. Hoy no puedo. Lo siento.

Sábado.

Al final no ha pasado nada esta noche. Me quedo en casa, lo retraso hasta la semana que viene. Más que nada por JL. Está en la otra punta de España. No me apetece tampoco pasar ratos de la noche con la panda o parte de ella, contestando por partes a un un “Hola qué tal, dónde te has metido?”. Y contestar pensando en que no soportas esa compañía y desear estar en cualquier otro sitio. Luego me encontraría a los clásicos del pueblo, buscando parejas imposibles. El tiempo va pasando en nuestra generación y ves escenas que te parecerían increíbles en el instituto. Ellas bajan el listón hasta límites insospechados, ellos atacan a cualquier cosa que se mueva. Pasa el tiempo, ellos con menos pelo (a mí aun no me ha afectado), más fondones, emparejados, no sé si por necesidad o por inercia. Luego puede que llegue el momento de recordar anécodtas del pasado. Puede que un “te acuerdas cuando vino la guardia civil a sacarnos de la piscina de la urbanización de al lado?”, o un “cuando nos reunimos todos y nos vamos de cena??”. Frases gastadas, una cena que nunca llegará, unos tiempos que nunca volverán porque todos hemos cambiado. La vida nos ha cambiado. Y de qué manera.
He quedado en visitar a H, hace tiempo, en pasar por su casa. Pero es una cita que ya sé su argumento, su inicio, desarrollo y final. Hoy no salgo, el próximo supongo. Viviré una noche cientos de veces repetida. Y te la contaré. El día que no lo haga será por dos motivos, que algo se habrá muerto dentro de mí o que algo importante me lo habrá impedido.

viernes, 11 de julio de 2008

Viernes noche.

Hoy te cuento que esta semana han vuelto los fantasmas a visitarme con fuerza. Muchos de ellos. Hoy te cuento que cuando te escribo esto, muy lejos de ti, es 11 de julio de 2008, por la noche, cerca de las doce de la noche. Esta noche te cuento que esta semana hubiese hecho tratos con el diablo si me escuchase, y esta noche te cuento que si no es en esta vida, será en otra. Pero me debo algo a mi mismo, y a ti, creo que a los dos en definitiva. Estás en mis sueños, vienes, campas a tus anchas. Anoche intenté recordar tu risa y tuve que esforzarme. Quise llorar.

La vida es dolor muchacho, me dijeron una vez. No he visto nacer pero sí he visto morir. El tiempo pasa pero nada cambia en mi corazón. Duro como una piedra y frágil al mismo tiempo. Yo creo que la vida me debe algo. A los dos. Eso es algo que seguiré buscando siempre. Por muchas cosas que pasen de ahora en adelante. He llegado hoy. Mañana iré al pueblo. Creo que acabaré emborrachándome. Ya toca. Demasiado tiempo.

domingo, 6 de julio de 2008

Otra vez

Otra vez he de irme. Esta semana es diferente ya que será la última antes de un pequeño lapsus por vacaciones. Sólo dos semanas. No sé aun qué haré en ese tiempo. O quizá sí. Sólo espero ansioso una vez al próximo viernes. Tendré tiempo para pensar, más de lo que ya hago. Hoy es domingo, no sé qué harás en este preciso momento. Si empiezo a pensar yo me pasan los minutos sentado delante de este teclado y vuelvo a recorrer senderos por los que mil veces he pasado. Tengo miedo a perder los recuerdos del antes de que aparecieses.

Cuando paso a veces por sitios que visité hace muchos años pienso que entonces, no sólo era yo otra, me parece como si fuese otra vida. Me marcho ya. La próxima vez ya podré estar con más frecuencia.

sábado, 5 de julio de 2008

Inesperado.

Hoy fue diferente. Algo lo hizo así, inesperado. Desde luego no cambió nada. Pero temblé, me puse nervioso y duró varias horas. Y me vi como siempre, capaz de muchas cosas y siempre mi talón mi taquiles.es Increíble esta transformación. No es como el camaleón es como golpear en el único punto realmente vulnerable. No puedo explicártelo. No encuentro palabras y por otra parte, si algún día lees esto, ya habrán pasado muchos más días.

Dentro de una semana cogeré vacaciones, una quincena. No sé bien qué haré. Como ya sabes para mí el tiempo es relativo, puedo ver tu cumpleaños a seis meses vista, al alcance de la mano, y sin embargo, 7 días pueden parecerme todo un mundo.

Ayer vine otra vez, me fijaba en el paisaje. Los árboles cambian, las estaciones pasan. En el mismo trayecto a muchos kilómetros de distancia distinguí castaños en flor de otros que aun no se habían transformado. Me acordé de tu castaño. De aquella tarde. De lo que hablamos. Recordarlo todo así tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Las malas las exprimes cada vez que te escribo, de todas las letras juntas sale ese jugo llamado amargura. Cuando no estoy aquí contigo, de esta manera, confío en mi mismo ya que creo que es lo más valioso que tengo, y a veces en Dios. En una oportunidad, algún día. No lo sé.

Ayer vine otra vez, me fijaba en el paisaje. Los árboles cambian, las estaciones pasan. En el mismo trayecto a muchos kilómetros de distancia distinguí castaños en flor de otros que aun no se habían transformado. Me acordé de tu castaño. De aquella tarde. De lo que hablamos. Recordarlo todo así tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Las malas las exprimes cada vez que te escribo, de todas las letras juntas sale ese jugo llamado amargura. Cuando no estoy aquí contigo, de esta manera, confío en mi mismo ya que creo que es lo más valioso que tengo, y a veces en Dios. En una oportunidad, algún día. No lo sé.

viernes, 4 de julio de 2008

De vuelta.

Una vez más. Ha pasado otra seman y sigo pensando un montón en ti. Aunque llegue los viernes vacío con otro montón de anécdotas semanales, mi cabeza sigue girando en torno a ti. Sólo acaba con el silencio estas letras semanales que terminan con la montonía. Pero todo es mucho más profundo. Sólo yo sé eso. Por mucho que me esforzase en transmitirte. He ganado mucho en confianza con toda esta basura. Sólo al volver a ti, internamente me siento débil. Cuando hago esto por ejemplo. Fuera soy otra persona.

No me lees. No te tengo. Pero no me importa nada. Yo te sigo teniendo a ti. Y ni siquiera me importa que te importe. Nada me podrá quitar eso.

Buenas noches.