Algo tiene que cambiar, no sé el qué, ni el cómo. Ni cuándo. Me gustaría tener una vida normal, el que llegase un fin de semana y poder desconectar. Mis temas son recurrentes, siempre te hablo de lo mismo. Me gustaría retirarme a algún sitio, aquel como el que tantas veces soñé y del que tantas veces te hablé. Intento buscar un sitio seguro en el suelo en el que poder poner el pie y que éste no se hunda, pero todo es lodo, no hay nada estable. O si lo hay, al menos no lo encuentro.
Y no encuentro nada porque yo mismo estoy perdido, ciego. Intento ser frío y racionalizar todo, hacer mentalmente un mapa que me indique el lugar en el que me encuentro. Un mapa sobre el que poder elegir el sitio al que ir, cómo ir, qué hacer.
Qué hacer podría ser una buena pregunta. Mis días pasan en un trabajo interesante pero no me siento motivado por nada. No es problema del trabajo, soy yo el problema. Aunque cambiase de trabajo, el problema seguiría estando ahí.
He roto con los amigos de toda la vida, apenas los veo, y tampoco necesito verlos। Ya he llegado a un punto que no me preocupa eso. Ayer hablé con H. No sentí nada especial, ni alegría por volver a hablar con él, ni ningún otro tipo de emoción. En días como hoy me alegro de que no puedas leerme.
Estoy cansado amor mío. Muy cansado. Y aun es domingo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario