Son las ocho la tarde y llueve. Llueve y hoy me vuelvo a ir, sin más pena que gloria. Casi todos los domingos suelo recordar alguno de los de antes. Cosas de antes. Esta semana quiero terminar varias cosas pendientes en el trabajo, el viernes tienen que estar listas. Los plazos son más amplios pero luego tendré tiempo para mi mismo para dedicarme a otras cosas que me interesan. El viernes también iré a ver a esa gente, no pierdo nada por escuchar. Aunque nada más escribir eso pienso en que lo que tenía lo he perdido hace ya mucho tiempo, mucho antes de lo que pensaba. Una nueva lucha de David contra Goliath.
Vuelvo a sentirme cansado, creo que la tristeza tiene mucho que ver। Hoy me duele especialmente la cabeza. Miro por la ventana y el agua lo moja todo, el cristal, los tejados, el paisaje. El paisaje que quise siempre compartir contigo. Miro por esta ventana y empiezo a pensar, mi mente empieza a volar. Y pasa el tiempo, se hace de noche. Y aun siguen viniendo a verme los fantasmas.
Me marcho amor mío. Hasta la semana que viene.
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