Sábado y puedo escribirte más o menos tranquilo. Muchas cosas. Acabo de llegar a casa y tampoco hoy he parado en todo el día. Lo creas o no, lo he pasado montando un armario tipo IKEA y con unas cortinas. Sólo eso y ha volado el día, uno de mis dos días de descanso semanal. Caminaba esta tarde y me preguntaba dónde estarías y cómo estarías. He conocido a una pareja hoy, es mayor que nosotros. Ella está embarazada y sólo él trabaja, y estaban contentos porque le habían prorrogado el contrato un año. Hacían cuentas a fin de mes de lo que se podían permitir o no, más ahora con el niño (es un niño). Y envidié su situación, la de él. El no poder hacer yo lo mismo, nosotros de partida tendríamos mucho más que ellos. Yo unicamente te necesitaría a ti a mi lado y sólo con eso, me comería el mundo.
En cambio tengo más que ellos pero no tengo el tipo de fuerza que ellos tienen. Uno más uno algunas veces es mucho más que dos. He escuchado también tu voz esta mañana, muchas veces sólo tengo que cerrar mis ojos y recordar conversaciones. Y es maravilloso, auqnue sólo sea por unos instantes.
Estoy preocupado ultimamente porque me siento anormalmente cansado, todos los días, casi desde que me levanto. A veces me acuesto más temprano para comprobar si es por falta de sueño, pero duermo más y sigo sintiéndome cansado. Y por lo general, siempre desmotivado, tanto en el trabajo, como en el estudio. He de confesarte que no estoy estudiando demasiado. El pasado fin de semana por la visita que he tenido, y hoy es sábado, apenas he estudiado un par de horas esta mañana y el resto de tiempo lo he dedicado a tareas domésticas. Y al salir del trabajo, o me encuentro cansado o no me concentro. Este jueves, volví a escribirte a mano. Otra carta al viento. No podía concentrarme, pensar en otra cosa. Te escribí y cuando terminé me sentí mejor, como si hubiese echado, expulsado algo fuera de mí. Esto es enfermizo. No encuentro otra palabra.
Sea como sea, seguiré así, arrastrándome hasta que lleguen esos exámenes. Si por mi fuera, los haría mañana mismo, sin tenerlo todo preparado, pero al menos, me quitaría un peso de encima. Sigo sin ver a los amigos de siempre, me he distanciado ya demasiado. Como ya te dije tantas veces, son muchas las cosas que han dejado de importarme. Demasiadas quizá. Y tampoco me importa demasiado que hayan dejado de importarme. Sigo en nuestro mundo, el mundo que he creado para los dos. Tú sigues estando sin estar. Cuando siento dolor, intento arrancarte, odiarte, pero es una lucha estéril. Es como intentar derrumbar una montaña con un pico y una pala.
Dentro de nada, me iré a la cama. Rezaré esta noche, o maldeciré, no lo sé aún, en los pocos pasos que me separan del dormitorio, mi mente puede hacer maravillas.
Buenas noches amor mío. Ojalá algún día puedas ver todo lo que ha habido dentro de mí hasta llegar al momento en que deje de sentir la necesidad de escribirte. O hasta que pase algo que me lo impida fisicamente.
sábado, 5 de abril de 2008
Sábado IL.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario