Porque ya me marcho hoy, esta noche. Menos tráfico, menos vehículos pesados. Mañana por la mañana pondré de nuevo el contador a cero. El número es siempre cinco, el número de días que me vuelven a separar de aquí. Los momentos de mis días siguen su ritmo normal, siempre suele ser todo lo mismo. Como te conté estuve con JM el viernes. Está exactamente como siempre y lo que me gusta de él es que seguirá estando igual dentro de 20 años. Es una persona de lo más peculiar, de la clase con la que siempre me he sentido bien.
Le dije que lo veía más delgado. Mentí pero le hizo sentir muy bien, además coincidió con una nueva época en la que estaba empezando a hacer deporte. Recordamos cosas en la cena, del trabajo cómo no, del estado de las cosas ahora por allí. Y tal como te comenté el otro día, volver a algunos recuerdos era como pulsar un botón y me teletransportaba a otro momento, a otro lugar y a otra estación del año, hasta podía ver lo que llevaba puesto. Algo supuestamente insignificante en su momento, lo recordaba ahora con indeseada vividez. Me preguntó por ti y si ahora estaba con otra. Me cae muy bien y soy incapaz de tomarle a mal nada de lo que diga. Sigo siendo el de siempre en algunos aspectos.
Estamos en mayo y pronto se cumplirá un año. Sólo falta un mes y nueve días. A partir de ahí no sé qué pasará, qué recuerdos vendrán. Me acuerdo del día que emprendí viaje en coche a casa. No me siento bien ahora, pero he estado realmente mal. Hice un descanso en la autovía, me comí un sandwich sin ganas. Salí del área de descanso hasta la valla ऐ हिस मिस कोसस mirando un campo de maíz cortado mientras seguían pasando los coches. Lo primero que hice al llegar fue pasarme por casa de mis tíos. Estaba la anciana que se emocionó al verme llegar. Bueno, mejor dicho, oirme. Pero no estaba yo como para hacer las coñas y chistes habituales. Luego me he arrepentido de eso y no tiene nada que ver el poco tiempo que le faltaba. En ese momento, nadie podía sospechar nada tampoco. Al día siguiente cogí un avión. Me llevé un libro pero apenas pude avanzar dos páginas. Definitivamente no creo que nunca sepas lo que ha habido dentro de mí. Miro hacia atrás todos los días y algunas veces aparece un sentimiento nuevo, timidamente. No sé si se llama rencor. Luego aparece todo lo que siento y lo aplasta como a un insignificante mosquito. En una película decían que se puede amar totalmente sin entender totalmente. Y es otra de esas cosas que ahora entiendo.
Muchas letras de Sabina también las entiendo plenamente. El su “cuando el amor no muere, mata” es exactamente lo que me sucede a mí. Pero es todo tan lento que no llega a cumplirse lo de matar. Lo de morir. De cualquier cosa en mi vida, sigues siendo el punto de referencia y todo punto en el espacio se localiza con respecto a ti. Mientras, el tiempo sigue pasando y nada cambia.
domingo, 4 de mayo de 2008
Despedida
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