sábado, 31 de mayo de 2008
Jueves
Empiezo a escribirte así y es como si tuviese la intención de nada más terminar, meter estas hojas en un cofre, cerrar su candado y echarlo al mar. Luego pasarían miles de años hasta que algún arqueólogo del futuro la recuperase. Me sigo sintiendo terrible y enfermizamente cansado. Los lunes son mi peor día porque veo lejano el momento de poder volver a casa, aunque tú no estés, siento que puedo estar un poco más cerca de ti. Suelo venir a casa a comer pero no sé si eso es conveniente porque luego me echo en el sillón y lo que más me apetece en ese momento es el quedarme ahí el resto del día. El resto de la semana, me atrevería a decir.
Mi sentido de la responsabilidad tira de mí, me pongo la chaqueta y al pisar la calle, alguna de mi de media docena de caretas. Y así cada día. Como el que se desangra gota a gota. Es como si el alimentarme, el dormir, tuviese como único fin el sufragar esa pérdida de gotas, no el de conseguir aplicar unos puntos de sutura.
He estado con R. por la tarde. Hablando de temas triviales opinó que el que pierde subitamente a alguien querido (se refería a la muerte) tiene que dejar pasar un año hasta que empiece a recuperarse. Durante ese primer año tienen lugar los peores momentos, recuerdos de aniversarios, fechas especiales y miles de recuerdos. Le di la razón sin estar de acuerdo con él. Mi primer año está a la vuelta de la esquina y todo sigue, en el mejor de los casos, igual.
Ya hace mucho tiempo que no te hablo de lo que me gustaría a cada momento porque son tantos los sueños rotos, que creo que he perdido la capacidad de soñar. Te escribo hoy porque como ya sabes, es la única forma de sentirme cerca de ti. Puedo contarte, aliviarme con ello hasta cierto punto.
Te escribo hoy porque mañana volveré a llegar tarde a casa, posiblemente bien entrada la noche y lo único que habrá entonces, será un estoy cansado y me voy a la cama.
Un montón de cosas banales te contaría, de mi mundana vida, pero la veo tan insignificante que no consigo hacerlo. Sé que debo coger fuerzas pero todo se me hace un mundo. Mi parte racional me lo repite cada dos días, pero puede más la otra. La que no sabe más que quererte.
domingo, 25 de mayo de 2008
Domingo
Y así todos los días. Y sí, otra vez a vueltas con lo mismo, no sabes cómo me gustaría que no fuese así.
sábado, 24 de mayo de 2008
Eurovision.
Por decir algo. Es sábado y hoy me quedo en casa. Me invitaron el pasado a un cumpleaños, pero hoy no saldré, no toca. Salí el sábado pasado y he pasado ficha para una buena temporada. Salí pero no conseguí cogerme esa gran cogorza. Me encontré a H., una careta puse. “Sí, mucho tiempo, pero todo bien”. Quedé en pasar por su casa un domingo a tomar un café y hablar, pero mentí. Luego lo mismo con más gente. Que dónde me meto, qué es de mi vida, etc etc etc. Más caretas, más representaciones, hasta que el alcohol empezó a circular en serio por mis venas. Ahí mi mente empezó a aparcarte un poco. Mi mente o el alcohol, no sé. Sea como sea, no hasta el nivel que a mí me gustaría. ¿Qué nivel es ése??. No sé. Hasta caer inconsciente y despertarme en una isla del Pacífico y descubrir que tengo un chiringuito de helados para turistas americanos y europeos. Vivir con un bañador y camisa de palmeras. Subirme en taparranos a por cocos para comer, yo que sé.
Sea como sea, me quedo. No sé si pasará más de un año hasta que regrese. Ni idea, no echo de menos nada de lo de antes. Quizá porque contigo me fui separando de todo aquello. Quizá porque nada de lo que me ofrezca me sirva de algo. El hueco es muy grande y no sé cómo rellenarlo. Si el problema no afectase a mi parte emocional, sin duda, encontraría una salida. No me cabe duda de eso, pero soy ciego al afectarme de esta otra manera. Una manera hasta ahora desconocida. Estoy aturdido, desorientado, miro a mi alrededor pero todo es oscuro. Hace muchos años, cuando era un niño, en las fiestas de esta ciudad, una multitud e iba agarrado a la mano de mi madre o mi padre. La solté y me puse a ver una tómbola o algo así. Y me perdí. Ahora paso de 30 pero estoy como aquél niño.
Me he quedado como ese niño. Eras mucho más que una novia. Lo eras todo. Acabaré de ver la película, de vaqueros. Una de mis favoritas. Luego, a la cama. Mañana empieza otra rueda.
viernes, 23 de mayo de 2008
Cansino
Otra semana más se ha acabado. Una semana más como muchas que te he contado, nada cambia dentro de mí. Sigo sin poder vivir. El martes hubo luna llena, una de esas que veía desde aquí. Abrí la ventana y extendí mi mano como si intentase tocarla, pero lo único que consguí fue enmarcarla.
Sigo pensando en ti todos los días. Cada día. He hecho más entrevistas. Una no era buena, al menos a corto plazo y supondría empezar todo desde cero en otro sitio. Y no tengo fuerzas para eso. A veces no tengo ni fuerzas para ir al trabajo que tengo, uno que me permite muchas licencias y da una calidad de vida como pocos. Y no estoy como para hacer experimentos.
El otro sí es bueno. Pero tengo una segunda fase en junio y de pasarla, aun quedaria una tercera y última. Pero aun falta para eso. De momento tengo dos días libres de fin de semana. Me cuesta escribirte ultimamente porque sólo encuentro debilidad en mí y de cierta manera, aunque lo necesito, te escribo y me debilito un poco más. Soy tan repetitivo, tan cansino. Me canso yo a mi mismo. Y días como hoy llego aquí con las manos vacías. Sin nada. Sin ganas de escribir pero con la necesidad de venir. Vivo de mis recuerdos como siempre. Vuelvo a ellos y lo único que hago es hacerme daño. Clavar un poco más la púa con la que camino cada día. Y está al caer el mes de junio, un mes lleno de efemérides. Y sólo puedo decirte que me gustaría recordar las cosas de otra manera. El cerrar los ojos y decir que essto no ha pasado nunca. Acostarme esta noche y despertar de otra manera.
¿Qué puedo decirte que no sepas ya?. Que no te haya contado ya. No sé si ves la fatiga en mis palabras ya. No puedo parar y no puedo seguir. No sé si esto acabará terminando conmigo. Y no sé si me habré merecido esto. Sólo espero que mis oraciones y la fuerza de mis pensamientos sean escuchados algún día. Eso es lo principal en mi vida. El resto del tiempo .. . trabajo, estudio y vuelta a empezar. Y así sigo. ¿Ves?. Cansino es mi palabra.
sábado, 17 de mayo de 2008
Pueblo.
Hace poco ha vuelto dolerme hasta el respirar. Y ahora estoy como un niño que tiene ganas de llorar. Estoy en una palabra, roto. Pasan las semanas, los meses y no encuentro una manera de salir de este agujero. Y aunque digo agujero, lo que tengo ganas de decir es de “este jodido agujero”.
Cuando acabe el trabajo esta noche voy a salir. Después de hace tropecientos mil años volveré a salir en este pueblo. Y quizá me coja la madre de todas las cogorzas, puede que no te escriba mañana. Eso supondría un fracaso, otro. Pero creo que los dos nos hemos fallado mutuamente.
Fuera de este mundo sigo teniendo cosas al alcance de mi mano, sigo pudiendo conseguir cosas pero hay un vacío porque sigo como ese barco que está a la deriva. Ayer por primera vez hice una entrevista para un puesto de directivo, o eso es al menos, como me lo vendieron. Al bajar a la calle, me pregunté si te gustaría, qué pensarías tú. Pensé que si lo conseguía ya no tendrías que dar golpe el resto de tu vida. Yo lo haría todo por ti y pediría muy poco a cambio. ¿Dónde estás y por qué has hecho esto?.
No me gusta venir aquí. Regreso y me derrumbo, y me veo forzado a mi representación teatral, pero es como el que está debajo del agua. No soy capaz de aguantar mucho tiempo. Y me importa poco el derrumbarme yo, lo he hecho mil y una veces. Lo malo es cuando motivo que se derrumbe lo que me rodea. Te he hablado de esto una vez.
Ahora te dejo. He de cenar y luego trabajar.
Trabajo.
Siguen pasando los días y son muchas las horas hasta que consigo llegar aquí. Ya no es como antes y es difícil el resumir o acordarse de todo lo que ha pasado durante la semana. Hoy no soy nada original, como siempre. Como siempre desde hace demasiado tiempo, mi ingenio está por los suelos. Al igual que mi sentido del humor.
Ha sido un día un poco de locos. Anoche me acosté más temprano de lo habitual y consecuentemente me desperté más temprano. Es una regla que no suele fallar. Después del trabajo he tenido que ir a otra ciudad. Entrevista de trabajo. No te pude contar nada porque para mí también fue una sorpresa, ni siquiera les había entregado el cv. El caso es que salí del trabajo y llegué a la entrevista por los pelos. Estuve allí como dos horas y luego de regreso a casa. No me dio ni tiempo a comer.
Por el camino de vuelta tu voz sonaba en mi cabeza. Tu “¿dónde te gustaría vivir?”. Otra vez esa frase. Dónde te gustaría vivir porque el jueves anterior había ido a otra, a otra ciudad diferente. Me pregunté cuál de las dos te gustaría más, en qué sitio estarías más cómoda. Las dos me salieron bien, sólo eran una primera criba. En teoría la semana que viene me dicen algo. Visita de rigor a casa de mis tíos y finalmente llegué a casa. Ya no digo nuestra casa. Metí el coche y no bajé nada. Lo primero que hice fue tomarme un copazo en un bar cutre que hay cerca de casa. Un bar donde se suelen poner vinos a hombres de más que mediana edad. La señora no tenía demasiada experiencia en esas cosas. Justo después entro un tipo que se puso a mi lado en la barra. Un conocido de la dueña. Entre los dos empezaron una conversación multitema y de vez en cuando uno de los dos miraba hacia mí, riendo de las tonterías que decía el otro, intentando hacerme partícipe pero yo no en realida no estaba en ese bar. Y ni siquiera disimule un poco. No sé bien donde estaba. Ni lo recuerdo ahora. Acabé mi copa y me vine.
Facturas en el buzón. Una de la vieja bruja. Ni siquiera las abrí. Me preparé una tortilla a la francesa y así he llegado aquí. Ultimamente me siento más débil de lo normal y siento el llegar a ti así. Me voy a la cmaa.domingo, 11 de mayo de 2008
Limóन.
Empiezo a escribirte una vez más. Un domingo más ante el inicio de una nueva semana. El tiempo sigue pasando ante mí y yo lo veo pasar, como si permaneciese fijo, en un lugar inamovible del espacio. Es como esos documentales d ela naturaleza en los que una cámara fija reproduce a ultravelocidad el paso de las estaciones en apenas unos segundos.
Este fin de semana estoy que no me aguanto, no me soporto. Parte de mí se ha convertido en un ser amargado. He de irme.sábado, 10 de mayo de 2008
Garganta II.
Hubo un tiempo en el que deseé estar enfermo, mal fisicamente. Que el cuerpo me impidiese pensar o al menos que me restase las suficientes fuerzas como para estar siempre girando en torno al mismo punto. Mi garganta me advierte que está pasando algo, el simple hecho de tragar me cuesta, como si bajasen agujas. Mañana he de irme de nuevo, que rápido se me pasa el tiempo aquí. Hoy he ido al pueblo. Una pequeña comida familiar improvisada. Unas 8 personas. Después quedé con D. Sigue siendo el mismo. Me he ido distanciando del resto poco a poco pero sin pausa. Ahora miro hacia atrás y los veo muy lejos. Muy pero que muy lejos. Hace más de un año que no veo a alguno de ellos. Me he enterado de que la vampira se casa el año que viene y lo único que deseo es que no me inviten.
Estoy de lo peor. Muchas veces ni yo me aguanto a mi mismo. Me gustaría tener un perro o, no sé. Ya no sé ni lo que me gustaría. Te escribo y a veces es un castigo. Mi promesa la he roto porque yo me he roto sin ti. Docenas de sueños por el retrete. No quiero escribir más hoy amor mío. Lo siento. Sí, suena a “muy fácil”, pero ni aunque tú me mirases ahora, ni siquiera tú podrías verme.
viernes, 9 de mayo de 2008
Garganta.
Como un avispero en estos ahora. Me acuerdo hace mucho tiempo de aquella vez en la que me pasó algo parecido y estuve dos días en cama. El diagnóstico fue infección respiratoria aguda. Y tú te reías de mi estado, decías que fingía y a mí me daba rabia. Éramos como niños pequeños. Hoy ha pasado mucho tiempo desde aquel par de días en cama. Siento por la semana muchas veces una necesidad de hablarte, de contarte que se apaga cuando llego aquí. Un momento pasado que no conseguí capturar y días como hoy, llego a ti con las manos vacías. Nunca llenas, como antes, porque el paso del tiempo es duro, me castiga día a día. Sea como sea siempre acabo volviendo, siempre volveré y siempre estarás conmigo. Por encima de todas las cosas, de cualquier cosa. Pateticamente ante mi mismo. Una y otra vez.
Salgo al mundo de ahí fuera y un día y otro también, me pongo mi armadura, pero llego a ti y soy el niño, el hijo y el amante. El vacío es enorme. Podría tirarme por él y no creo que me estrellase nunca. Moriría antes de inanición. A veces siento ganas de gritar un “Por qué”. Subir a una montaña bien alta, llenar los pulmones y vaciarlos en un “¿Por qué así?.
Y lo escribo y paso muchos minutos pensando en ello antes de terminar de escribirte en mi regreso de un viernes más. Ya he perdido la cuenta de las semanas que han pasado. Siento estar así siempre, pero no me pidas que sea como antes. No puedo serlo. ¿Por qué vengo?. Porque lo sigo necesitando. No creas que me gusta sentir esto.domingo, 4 de mayo de 2008
Despedida
Porque ya me marcho hoy, esta noche. Menos tráfico, menos vehículos pesados. Mañana por la mañana pondré de nuevo el contador a cero. El número es siempre cinco, el número de días que me vuelven a separar de aquí. Los momentos de mis días siguen su ritmo normal, siempre suele ser todo lo mismo. Como te conté estuve con JM el viernes. Está exactamente como siempre y lo que me gusta de él es que seguirá estando igual dentro de 20 años. Es una persona de lo más peculiar, de la clase con la que siempre me he sentido bien.
Le dije que lo veía más delgado. Mentí pero le hizo sentir muy bien, además coincidió con una nueva época en la que estaba empezando a hacer deporte. Recordamos cosas en la cena, del trabajo cómo no, del estado de las cosas ahora por allí. Y tal como te comenté el otro día, volver a algunos recuerdos era como pulsar un botón y me teletransportaba a otro momento, a otro lugar y a otra estación del año, hasta podía ver lo que llevaba puesto. Algo supuestamente insignificante en su momento, lo recordaba ahora con indeseada vividez. Me preguntó por ti y si ahora estaba con otra. Me cae muy bien y soy incapaz de tomarle a mal nada de lo que diga. Sigo siendo el de siempre en algunos aspectos.
Estamos en mayo y pronto se cumplirá un año. Sólo falta un mes y nueve días. A partir de ahí no sé qué pasará, qué recuerdos vendrán. Me acuerdo del día que emprendí viaje en coche a casa. No me siento bien ahora, pero he estado realmente mal. Hice un descanso en la autovía, me comí un sandwich sin ganas. Salí del área de descanso hasta la valla ऐ हिस मिस कोसस mirando un campo de maíz cortado mientras seguían pasando los coches. Lo primero que hice al llegar fue pasarme por casa de mis tíos. Estaba la anciana que se emocionó al verme llegar. Bueno, mejor dicho, oirme. Pero no estaba yo como para hacer las coñas y chistes habituales. Luego me he arrepentido de eso y no tiene nada que ver el poco tiempo que le faltaba. En ese momento, nadie podía sospechar nada tampoco. Al día siguiente cogí un avión. Me llevé un libro pero apenas pude avanzar dos páginas. Definitivamente no creo que nunca sepas lo que ha habido dentro de mí. Miro hacia atrás todos los días y algunas veces aparece un sentimiento nuevo, timidamente. No sé si se llama rencor. Luego aparece todo lo que siento y lo aplasta como a un insignificante mosquito. En una película decían que se puede amar totalmente sin entender totalmente. Y es otra de esas cosas que ahora entiendo.
Muchas letras de Sabina también las entiendo plenamente. El su “cuando el amor no muere, mata” es exactamente lo que me sucede a mí. Pero es todo tan lento que no llega a cumplirse lo de matar. Lo de morir. De cualquier cosa en mi vida, sigues siendo el punto de referencia y todo punto en el espacio se localiza con respecto a ti. Mientras, el tiempo sigue pasando y nada cambia.
Agua
viernes, 2 de mayo de 2008
Regreso.
Regreso porque parece como si hubiese pasado más de 5 días desde que me fui. Debe ser porque ha habido un día festivo en medio de la semana. He llegado hace un rato y he quedado a cenar con JM. Ha venido. Él sí ha tenido puente. Me da la impresión de que casi todo el mundo ha tenido puente. Vivo de lunes a viernes en una ciudad que ya es conocida para mí. Que también estaba antes de que tú aparecieses. Paseo por su casco antiguo, misterioso, en callejuelas que estaban allí hace muchos cientos de años. Veo tiendas por las que pasé hace mucho tiempo, como 6 años. A veces me pasa que veo algún sitio, cosas que he visto hace tiempo y me acuerdo de cuando estuve allí hace tanto tiempo. Retrocedo en el tiempo y mi mente me lo devuelve todo como si fuese una película. Me quedo parado, en el limbo. Todo se me devuelve fielmente. Hasta ahora nunca me había dado cuenta de las cosas tan extrañas que hace la mente. Siempre me ha gustado mucho el pensar. Ahora no hago más que eso durante grandes períodos de tiempo.
Me transporto yo solo o a veces con ayuda del exterior. Cualquier cosa pasada viene a mí, activa algo en mi interior, pulsa un botón de “Play” y la película empieza. “Siéntense señores”, la función está a punto de empezar. Y como te digo, hay Dolby Surround. Los sonidos, olores, si hacía sol ese día, tú lo sientes, si llovía, la sientes. Te sigo echando de menos, dolorosamente de menos. Se me hace todo tan difícil. Esta semana me han vuelto a hacer una pregunta. Y he vuelto a contestar de la misma manera. “Estoy solo pero sigo queriendo a alguien que echo de menos”.
Y estoy harto de frasecitas sacadas de manuales de autoayuda. Estoy harto de eso de que “el tiempo lo cura todo”. Asiento a todo eso para pasar el trago cuanto antes. Por mucho que intentase no podría hacer comprender. No me entenderían. Ni siquiera lo intento ya. No quiero hablar porque el simple hecho de hablar significa compartirte. Sigo roto. Y no sé cómo curarme. He quedado en nada. He de irme. Hasta mañana.